Se nos fue Teresa.

Se nos fue Teresa.

Quienes hemos tenido la oportunidad de acercarnos a conocer la labor que se realiza en el hogar Mercy Servants of the Poor, donde se acoge a niños y niñas abandonados con enfermedades graves y con escasas posibilidades de sobrevivir, nos hemos hecho muchas veces las mismas preguntas.

¿Qué sentido tiene este trabajo? ¿Qué sentido tiene la vida de estos niños que, tras un largo tiempo de cuidados, finalmente parten? ¿Y qué sentido tiene la nuestra?

Quienes están realmente cerca de ellos, quienes entregan su tiempo, sus manos y su corazón para cuidarlos, tienen sus propias respuestas. Ellos no están aquí para despertar lástima ni para inspirar pena. Están para despertar nuestra compasión, para dar y recibir amor. La compasión es acción: es tender la mano desde la igualdad para aliviar el sufrimiento del otro.

Teresa era el nombre que recibió en el hogar. En el sistema ni siquiera figuraba, una realidad que también estamos tratando de cambiar. Porque estas almas, como bellas melodías que pasan por nuestra vida, nos invitan a mirarnos a nosotros mismos. Merecen que quede constancia de su existencia, de su paso por este mundo, a veces tan incomprensible y abrumador.

Gracias, Teresa.

Descansa en paz.